¿A qué nos sabe el tiempo? ¿A quién? ¿A cuántos? ¿En dóndes?

A nadas.

A todos.

A muchos.

Aunque tiene una textura parecida, es diferente. Ya no somos las semillas novedosas del jardín, vamos evolucionando, acoplándonos con nuestro entorno, creciendo a nuestro ritmo.

Y son tantas las ideas que deseamos ver proyectadas en 3D, o en el metaverso y la sensación de que nos queda poco coquetea con la que entiende que el camino es lento, pedregoso, extenso.

Tal vez la presión venga de afuera, tal vez de adentro. Todos sabemos pero nos hacemos los que no, pues ¿Pa’ que entender? Si tan solo escribir estas líneas provocan vértigo.

¡La vida es un vértigo! Del cual a veces las aspirinas provocarán una mejoría. Nos podemos acostumbrar y no necesitarlas jamás o bien pausar cada que sea necesario.

“¡Qué relajo!”

Pues no hay nada más cierto que el tiempo.

¿Y a qué nos sabe “caballero”, “asere”, “menino”, “panita”, “ragazza”, “garçon”?

A infinidad de momentos acumulados en el corazón.

Marifa

Aceptar que tuvimos la culpa, he ahí el dilema

Un golpe a nuestro ego. Definitivo. Directo. Tormentoso.

Inventarse fantasmas malévolos. Culparles de nuestros tropiezos. Acusarles por difamación. Defender nuestro caso frente al Ministerio Público. Perderlo por “delirios de persecución.”

Chocar con una pared de cemento, asumir nuestra responsabilidad sin muchas ganas.

Justificaciones injustificadas.

Cargar con las consecuencias, he ahí la frustración

He ahí la razón por la que uno piensa es mejor ignorar nuestras equivocaciones en vez de aceptarlas y remediarlas.

Realidad de realidades, todo es realidad.

Que crecer también es preciso evolucionar.

Quitar los pellejos que entorpecen que la piel nueva y reluciente aflore.

La cuestión está en dejarnos llevar.

Unos versos para mi dulce de leche

Si me dieran a escoger entre tus ojos y el dulce de leche, escogería tus ojos, y créeme que es de los mayores halagos que podrían hacerte, porque ¿Acaso has probado el dulce de leche? Ese mismo placer inunda mi pecho cada que por un segundo tropiezo con tu mirada.

Bonito accidente que no empalaga y alegra mi día.

Bonitas las vibraciones. El saboreo. La «seguidilla.»

Bonita la poesía que sale de una simple comparación, que no es tan simple, porque aunque el dulce de leche común sea, ¿las sensaciones que provoca? Pues, son una cosa, pero una cosa que no tiene igual…

Ojalá todos pudiera encontrar el dulce de leche de su vida.

De las mejores cosas que te podrían desear.

Marifa

ISLAS MÍTICAS Y SAMANÁ

Museo de las Atarazanas Reales (MAR)

¿Alguna vez has ido al encuentro del mar y al ver sus olas romper en la orilla, te has preguntado sobre los misterios que esconden sus inmensas aguas y entre sus escarpados arrecifes?

Esta pregunta, por más etérea que parezca es realmente un dilema que ha persistido a lo largo de toda la historia, definitivamente: Donde se mezclan la realidad con la fantasía ¿Cómo no pensar en el enigma que encierra el mar si sus aguas han estado presentes desde el mismo orígen del universo? Siendo así testigos, confidentes y protagonistas de cada asentamiento, de cada ciudad, de cada hecho histórico que se haya dado desde antes de que existiéramos.

El agua tiene una importancia innegable para nosotros, no sólo biológicamente, porque estamos compuestos de un sesenta por ciento de este líquido, sino también en el desarrollo de nuestras sociedades. Así lo demuestran los primeros acueductos que datan del año…

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Misterio del enamoramiento

Si alguna vez percibes que te observan con intensidad, puede que te estén pensando, profundamente.

Si los ojos te brotan sin razón, así como los botones del girasol, probablemente sea en respuesta a quien te piensa.

Si se piensan es porque se necesitan en un momento específico por alguna razón que aún no entienden.

Si lo entienden, intentarán acercarse, si no, seguirán pensándose hasta que se cansen o alguno de los dos se abalance hacia un precipicio en donde tal vez se encontrarán con colchones de algodón, en donde tal vez sean devorados por pirañas venenosas.

Imaginen lo que pasaría si pudieran reproducir las candentes imágenes que les atormentan durante el día.

¡Qué idilio! ¡Qué poesía! ¡Qué vida! ¿Qué herida?

Solo 1 de cada 10 personas encuentra al amor hecho a su medida. Los otros 9 le tienen miedo a intentar.

MARIFA

Los años

Los años convierten el amor en un juego de estrategia, donde cada quien pone su experiencia sobre los sentidos, la razón sobre el impulso, la precaución sobre el deseo. Donde no hay miedo al tiempo, sino al desperdicio. Donde se entiende que la química es necesaria, pero no suficiente.

Los años, irónicamente, vuelven al amor inteligente.

Marifa

A nosotras nos crian con miedo

¿Por qué tenemos que andar siempre acompañadas?¿Por qué tiene que pasarnos algo? ¿Cuál es el problema si queremos dormir fuera? ¿Si me quiero mudar sola?⁣ ⁣¿Quién pensará qué? ¿Por qué habría de importarme su opinión?⁣⁣
⁣⁣⁣
Que sí, que hay que tener precaución, pero si la tengo ¿Por qué me haces sentir insegura con tus comentarios inoportunos?⁣⁣⁣
⁣⁣⁣
¿Los mecánicos solo engañan mujeres? Ajá y ¿ Y si lavo mi carro, si cambio mi aceite y conozco de su ingeriería? ¿Por qué tiene que salir mal? ¿Por qué tu lo dices? ⁣
⁣⁣⁣
Que no, no le temo ni a la oscuridad, ni a los lagartos, ni a las serpientes, que tampoco existe nada malo si así lo fuera. ⁣⁣⁣

⁣⁣ ¿Sexo débil? ¿Delicadeza, inocencia? ¿Rosa? ¿nervios?⁣⁣ Que eso es normal en todos los seres humanos, que sea de esa forma no significa que sea inmadura, o que «no esté preparada todavía», ¿Qué más tengo que esperar? ¿Qué tanto conoces de mi vida? ⁣

El miedo es humano, pero parecería que ⁣a nosotras nos lo inyectan para protejernos de monstros imaginarios.
⁣⁣⁣
Es cuanto.

¿De qué se escribe cuando no se está enamorado?

– De nada.

– ¿Cómo que de «nada»?

– Sí, de «nada.» Nadie escribe sin estar o haber estado enamorado.

– No estoy de acuerdo.

– Puedes no estarlo, eso no significa que tengas razón.

– Es imposible que todo el que escriba esté «enamorado», hay quienes lo hacen desde el dolor, la soledad, su gusto por la naturaleza, o el teatro, los deportes, hasta de un sorbete…

– ¿Sorbete?

– «Pajilla» , «popote» , «calimete»…

– Ahh, pero no los usas ¿Verdad?

– ¿No uso qué?

– No usas el sorbete, le hace daño al medio ambiente.

– No lo uso, solo fue un ejemplo… mantengo mi posición, no todo el que escribe está enamorado.

– Y yo mantengo la mía de que sí lo están.

– ¿Ajá?

– Nadie dedica tiempo a algo o a alguien de quién no tenga o haya tenido una conexión profunda, alguna química inexplicable… eso, mi querido amigo, es a lo que yo le llamo «enamorarse». Va mucho más allá de un interés sexual.

– Pues te digo que le he escrito a quienes de nada me importan, simplemente por ser requerimiento del trabajo.

– ¿Y por qué vas al trabajo?

– ¿Cómo que por qué voy al trabajo? Pues porque me pagan, porque con eso subsisto…

– No te gusta tu trabajo pues…

– Bueno, me gustaba, pero ya me aburre, no le encuentro sentido.

-Ahh, te »gustaba»…

-Eso no prueba nada, dime entonces ¿Por qué sigo escribiendo?

-Eso solo lo sabes tú.

-No lo sé, por eso te pregunto…

-Y soy yo quien hace preguntas sin sentido.

-Es que trato de pensar en algo relativo a «enamoramiento» que me halla hecho escribir y te juro que no me llega nada.

-No tienes por qué jurar, la pregunta es sencilla ¿Por qué trabajas?

– Creo que es mejor no seguir hablando boberías.

-¿Y por qué no respondes?

-Porque ya me cansó este diálogo superfluo.

-¿Superfluo? Wow… wow… qué descortés y arrogante eres…

-Espera… y ahora por qué soy descortés, yo te seguí el jueguito hasta aquí.

-No mereces escribir, eres muy cruel.

-Pero… qué co…! ashhhhhhhhhhhhh, a ver, te responderé una pregunta, no más.

-Estás un poco agresivo, cuenta hasta diez, eso hace daño al corazón… ya entiendo por qué no lo vez claro.

-¡¡Pero ver claro qué!!

-Por qué vas a trabajo.

-Pues porque como sobrevivo entonces ¡¡¿Ehh?!! , cómo rayos le doy de comer a mis hi..? mierda.

Marifa

Inspirado en los diálogos socráticos y en honor al día del filósofo ¿Qué piensan ustedes al respecto? 💚💚

Los leo.

Besos de escarcha… 😘

He retornado en serio, de verdad, sin miedos

Me enfrento otra vez a una página en blanco y me aterra. No saben cuantas vueltas me inventé para postergarlo. Porque sí, me gusta escribir, pero crear el hábito, fomentar la disciplina de hacerlo todos los días, pues no es un asunto de querer, más bien del hacer conscientemente, continuamente.

Ya lo había intentado en veces pasadas pero entonces me ganó la procrastinación, la falta de confianza. Ahora vuelvo a hacer la prueba. Un texto, de cualquier género, todos los días y hasta en varios idiomas pues, para retarme aún más, ¿Alguna recomendación en particular?

Besos de escarcha…

Él solo quería llorar

Quería llorar, olvidó cómo hacerlo. Se desvanecía por dentro.

Luchaba entre el dolor y la culpa sin ubicar escapatoria, porque en alguna parte de su vida, junto a la humanidad que le caracterizaba, se había perdido.

Buscaba ayuda. Nadie entendía cómo era posible que en su mirada se acomularan tanto peso, nadie podía entender cómo evitaba que sus pupilas explotaran.

Lo creían un fenómeno. Una especie sobrenatural, “tienes suerte, amigo, detesto los lagrimeos, eso es para gente débil”, “al menos te evitas de los mocos inoportunos”, pero a él no le hubiese molestado verse frágil, pero para las secreciones hay pañuelos, peor es tener que soportar una carga, peor es no poder soltarla como se debe.

Ironía de la vida, tenía de todo lo que cualquiera podría soñarse, pero él solo quería llorar.

Marifa

Pintura: “Como una lluvia mínima sin nubes y sin mar”, Claudia Dragante.

Por ser descuidada

Me gustaba llevar mi pelo rizo, vestir ropa colorida. Lucir aretes grandes y pomposos. Bailar con soltura, kizomba, zouk, kompa…cualquiera de esos ritmos pegajosos que al compás del tambor te resuena en las caderas. Era feliz. Nunca tuve dudas de mi herencia africana, nunca, hasta aquel día.

Era sábado, un hermoso sábado ahora que lo recuerdo. Estaba en los ensayos de coro de mi secundaria practicando una hermosa canción para el concierto de que se avecinaba. Al finalizar, lo único que tenía en la cabeza era “comida”, tal vez por eso llegué a la puerta antes que los demás. Justo al momento de cruzar, una voz me hizo devolverme, era Luis, el líder de del Combo Caribeño, al cual yo pertenecía.

Me dijo que la Coral de las flores, agrupación súper conocida en mi país, estaba haciendo audiciones, que necesitaban voces como la mía, contralto, la más grave en una mujer. Me preguntó si quería participar, no lo pensé dos veces ¡Claro que sí! Imaginé sería una oportunidad maravillosa para aprender, conocer personas, crecer como artista. Regresé a casa emocionada, con la fe de que todo iba a ser positivo, especial, saben, esas historias fantásticas que uno se hace cuando quiere obtener algo.

Practiqué por dos semanas, solo una canción, una muy buena. No le dije nada a mis padres porque estaba muy nerviosa. Tengo ese problema de sentirme más a gusto cuando ningún familiar está cerca. El psicólogo del colegio me dijo una vez que era porque no les tenía confianza, yo creo que es porque nunca han estado ahí para mí. En fin, pensé mejor decirle cuando formara parte del grupo, porque estaba más que segura que así iba a ser.

Le dije a mi hermana porque ella es mi mejor amiga, además de que me iba a hacer menos preguntas, y esa es otra de las cosas que detesto, pero decidí ir sola.

Uno de mis compañeros del coro, Julio, me había comentado sobre las características de la agrupación. Mencionó algo sobre de que la apariencia era muy importante para ellos, por alguna razón, no logré recordar eso hasta ahora. En aquel momento entendí que ellos apreciarían mi desempeño, mi voz. Además tengo una muy buena canción. Me lo repetía porque para mí hacía sentido.

Soy negra así que, según mi abuela, nunca se debe usar el cabello rizado en ocasiones especiales porque eso quiere decir que eres una persona de baja clase, sin gusto y descuidada. Había crecido escuchando ese tipo de proverbios populares, y yo estoy colocando todas esas frases aquí, pero cuando tenía que haberme acordado, no lo hice, o tal vez era tan inocente que no le presté la atención.

Llegó el día de la audición. Me dirigí hacia el lugar. Al momento de entrar en la sala de espera, me topé con tres chicas que ya estaban en fila, que por cierto andaban muy bien vestidas. Traté de buscarles conversación con la intención de dejar la tensión atrás, de hacernos amigas, porque así de estúpida era, aunque le podemos llamar candidez para ser justos.

Se pasaron todo el tiempo mirándome como si fuera un bicho raro.  Pensé que había sido el momento más incómodo de toda mi vida, pero no, la experiencia no había terminado todavía, lo que sí pasó en ese momento fue que toda la confianza que había acumulado se me escabulló por la ventana de atrás.

Cuando me tocó hacer la audición estaba totalmente fuera de foco. Entré en una pequeña habitación que tenía un espejo enorme. Allí había dos personas esperándome con una sonrisa, demasiada falsa, pero funcional para el evento. Como mis amiguitas de la sala de estar, empezaron a mirarme como una basura, sí, así me sentía, y ni siquiera había comenzado a cantar.

Uno de ellos me preguntó el nombre de la canción, se las dije. Inicié. No mostraron ni el más mínimo interés. No dijeron nada pero lo sentía adentro, dolía demasiado. En medio del perfomance me indicaron que me detuviera, es suficiente, justificaron.De alguna manera pude aguantar las lágrimas.

Ellos dijeron que me iban a llamar, yo sabía que jamás lo iban a hacer, porque yo no los representaba.

Salí de a  habitación, irritada, aturdida. Entré en el baño, abrí el grifo. Allí el agua empezó a salir. Al mismo tiempo trataba de cambiar mi peinado, no encontraba una manera “correcta” de ponerlo. Estaba vacía, sola, me arrepentí de haberle escondido a mis padres lo de la audición, al menos me hubieran consolado, pensaba, me recriminaba.

Fue allí, en medio de la tristeza, cuando una joven salió del cubículo. Súbitamente me lavé la cara y traté de peinarme, otra vez en vano. La chica detuvo a mi lado. Le pregunté de mala manera qué se le había perdido, ella sonrió y dijo, “tienes un cabello hermoso. Me encanta.”

Marifa