Por ser descuidada

Me gustaba llevar mi pelo rizo, vestir ropa colorida. Lucir aretes grandes y pomposos. Bailar con soltura, kizomba, zouk, kompa…cualquiera de esos ritmos pegajosos que al compás del tambor te resuena en las caderas. Era feliz. Nunca tuve dudas de mi herencia africana, nunca, hasta aquel día. Era sábado, un hermoso sábado ahora que loSigue leyendo “Por ser descuidada”

Nota para el adivino

Había guardado tú número con sólo el nombre de encabezado, “Fulanito”, me parecía más cercano, más personal, más íntimo. Te sentía demasiado como para interponer apellidos entre nuestros sustantivos. Hoy en un desesperado arranque, tomé el celular en las manos, me dirigí a los contactos, presioné “editar”, y no lo pensé dos veces: “Fulanito deSigue leyendo “Nota para el adivino”

El chico de la gorra amarilla

Sentado en el parque está, rodeado de gente uniforme, envuelto en un ego que tal vez ignora, que tal vez conoce demasiado. Vestido de negro, con jeans ajustados, la barba abultada, las gafas gigantes. Mirándome aunque no lo miro, y sé que me mira  porque lo siento así. La música alternativa es lo mejor, leSigue leyendo “El chico de la gorra amarilla”