Lo que tenga que venir

Un pensamiento se me escapó esa noche, esa, la noche en donde me di cuenta que usted empezaba a ser más de lo que debía.

Intenté evitar que se fuera, créame, lo intenté. Al contacto con el viento, cuál avión en triángulo de las Bermudas, desapareció.

Desde entonces no he sabido la razón, la razón por la cual no debía importarme usted, y aunque he iniciado un proceso de búsqueda exhaustivo, que incluye letreros, anuncios en prensa y rodadas policíacas, no he logrado hallarle.

Por ello esta noche, esta, me he resignado a aceptar los azares del destino. Admito que sí, efectivamente, cómo habrá oído, me he enamorado de usted y cómo se me han perdido las razones para obviarle, lo acepto con inocente emoción, que venga lo que tenga que venir.

Marifa

Al reverso

El destino le hace a uno movidas trucadas. Así como que te enamoras de tu profesor de ética, o que te haces mejor amiga de la novia del chico que te tenía bailando tango por las cuatro esquinas… cosillas así de sencillas, que en su momento te molestaba o daban risa, y que ahora se repite, de verdad o de mentiras, aunque de verdad, es más verdad que mentira.

Marifa 🌺

Nada más que perder

En la difícil tarea de construir hay momentos que la gente no percibe, eso de que se te acaban los materiales y tienes que pedir prestado, eso de que disminuyan las fuerzas.

Sabes que te toca continuar, no es justo que te haya tocado algo de tal magnitud, te hacen falta los planos, estás desecho. Se te caen los materiales al suelo, te tiras a

descansar con ellos porque simplemente no puedes más.

Entre las frívolas paredes, la cerámica, la cocina, las habitaciones, los trece pisos, no estás del todo seguro si de verdad vas a poder llegar, si valdrá la pena, y ahí cuando estás al borde del colapso, decides seguir, no justamente porque estés seguro que saldrá todo bien, sino porque nada más tienes que perder.

Marifa

Él lo sabe

 

¿Qué sería de este país sin su Dios? Ese Dios en quien creemos,

¿Cómo  levantar  el vuelo con las alas tan gastadas?

Vecina, “Dios nos da la fuerza”, hermano, “Dios así lo quiso”,

y nosotros ¿Qué queremos?, “Fe” ¿Pa´ qué sirve lo otro?

Si demasiado pensamos, demasiado nos duele,

si demasiado sabemos, demasiado nos pesa.

Vamo’ a bebernos una cerveza, mejor dos, “como Dios manda”

¿Y mañana? “Dios dirá”, “hoy solo sé que no sé nada”,

pero no hay nada en la mesa, pero no hay luz en la casa,

tranquilo amigo, todo pasa, “Dios no abandona a sus hijos”.

Y así los hijos se levantan, al despertar el alba,

con la sonrisa iluminándole el paso, porque “hoy será diferente’’,

¿A quién madruga? “Dios le ayuda’’,

¿Y Quién ayuda? “Será compensado’’,

¿Cómo estamos? Bien, “Gracias a Dios”,

¿Y si no creo en dios? Para ti también hay espacio,

¿Recuerdas el ‘’Dios te bendiga’’ que te dijo tu “Mami” cuando ibas de salida?,

El mismo que estuvo grabado en los vehículos de la avenida,

avenida en la que aguardan, los policías, el olor a café,

vendedores ambulantes, el chico y las burbujas que, jugueteando en el aire,

coquetean con el sol, y  en total candor, se esfuman o se pierden,

no lo sé. No lo entiendo. Tú tampoco, pero el sí, él lo sabe.

 

Marifa

 

Pintura: “Maternidad” de Cándido Bidó.

Lo que el mundo piense

El mundo se hizo una imagen de ti, cuando ni siquiera sabías quien eras. Entonces, lo averiguas. Empiezas a a dar pasos en falso. Ya no te gustan las mismas cosas, ya no deseas hacer eso que se suponía ibas a hacer. No eres lo que fuiste, eres y ya está.

El mundo se vuelca en contra de ti. Cambiaste, él no te conocía. Nunca te preguntó qué sentías, nunca te vio llorar, nunca estuvo ahí cuando te pasó eso que te hizo cambiar, solo supuso. Entendió que aquella imagen que se hizo de ti debía ser cierta, porque tú, entonces, también lo creías así, pero ya no, ya no crees en ello. Te importa, muy poco, lo que el mundo piense.

Marifa