De la que me he acostumbrado

He tomado una mala costumbre de la que me he acostumbrado,

de pensar que usted me piensa, de escribirlo en todos lados, de sentirle, tienta a tientas, de esa labia, de esos labios,

he tomado una mala costumbre de la que me he acostumbrado, de llamarle por las tardes, de pintarle mil historias, de lo claro, de lo obscuro, de sus ojos, de sus manos,

he tomado una mala costumbre de la que me he acostumbrado, de ignorarle de mentiras, de quererle de verdad, de guardar muchos secretos que le quiero contar,

he tomado una mala costumbre de la que me he acostumbrado, de intentar olvidarle, de volverle a recordar, de enojarme con sus actos, de extrañarle mucho más,

he tomado una mala costumbre de la que me he acostumbrado, no lo puedo remediar,

cada vez que lo he intentado, pues me vuelvo a acostumbrar, de sus mañas taciturnas,

de su forma de amar, le he tomado una mala costumbre, que me es difícil dejar.

 

Marifa

Huyo

Huyo de las cosas que me atan,

huyo de la brisa

huyo del sentir, del sentir profundamente,

huyo del creer en un amor duradero,

huyo de tu forma, de tu risa,

huyo de momentos que sonrojan,  huyo de los que me delatan,

huyo de escenas que tenga bríos como esencia, eso implica rebeldía, y aunque soy de mente abierta, huyo de tu compañía,

huyo, huyo porque es más fácil que trotar de un lugar a otro con todo el peso sobre los

hombros, las piernas temblorosas, la respiración pisoteándo las ansias, el

corazón bailoteando de afuera,  adentro,

huyo, no soy cobarde,

huyo, te he dejado ir,

huyo, aquí sigues,

huyo esperando que en alguna esquina, que un día, me pueda olvidar de ti.

 

Marifa

Pintura: “Poppy Field en Argenteuil”, Claude Monet.

 

 

 

 

“Tengo la mala costumbre de decir a la gente lo que pienso, a ti te lo escribo.”

Marifa

 

Pintura: “Lilas en agua”, Claudet Monet.

Las coincidencias no existen

Alguna vez leí que las coincidencias no existen, que son el producto de un momento que percibimos como repetitivo. Carecemos de la rigurosa investigación necesaria para determinar lo que pasa, así que es mucho más fácil llamarla así.  A los de la bata blanca y camisa a cuadros le sobra la data, no me pondré a discutir con ellos, les haré caso. Nada de “fue una coincidencia”, mejor un, “es probable”, o, “gracias a la probabilidad”, creo que va bien con esos deseos desenfrenados que chocan con nuestro subconsciente, a  ver como saldría un poema:

Es probable que no te importe, o sí,

es probable que en este momento estés pensando lo mismo,

no sé, puede que no, pero tal vez sí,

como no estoy segura, aunque lo sienta, aunque lo haya visto mil veces por todos lados,

no me consta, por eso es probable que sea mentira o verdad,

ignoraré eso de “uno en un millón”,

puede que sea cierto,

tal vez no,

así que en lo que probablemente te piense,

prefiero valerme de lo probable, es más real.

 

Marifa

Pintura: “Crepúsculo en Venecia”, (1908), Claudet Monet.

Por la gracia de tu mirada

Fuera siempre hace calor,

a veces llueve, a veces truena, a veces llueve y truena,

dentro, dentro sufro los cambios del tiempo,

cruzo las cuatro estaciones, una y otra vez, una y otra vez,

se me han ido los frenos,

primavera, verano, otoño, invierno,

ilusión, sudor, tensión, retirada,

todo provocado, por la gracia de tu mirada.

Marifa

Pintura: “Nacer del sol”, Claudet Monet.